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viernes, 12 de febrero de 2016

LA VALENCIA INVISIBLE A LOS MEDIOS

Hoy, dentro de la programación de visitas y actos culturales que todos los años programa la Asociación de Vecinos La Amistad, especialmente para sus mayores, hemos realizado una visita al Molino de Vera y sus alrededores y los mayores han disfrutado un día más como niños. No ha sido la primera vez. Ya se preparan durante el año otras visitas a otros lugares de la Comunitat Valenciana, así como conferencias, talleres, exposición anual por el Día del Libro, luego la Semana Cultural y mucho más. La Asociación de Vecinos La Amistad nació en 1978 y desde entonces no ha dejado de luchar por la cultura y por las reivindicaciones vecinales. Es una de las más veteranas, y ha hecho múchísimo por la Ciudad, como lo han hecho Asociaciones extraordinarias, admirables e indispensables como la del Cabanyal, la de Nazaret y un largo etcétera.



Me resulta preocupante que, aunque el visitante foráneo o aquel que viene a vivir durante un tiempo a Valencia no pueda tener acceso a cierta información, los propios habitantes de la Ciudad vivan de espaldas a lo que estas personas anónimas y heróicas hacen día tras día, mes tras mes, año tras año. Esta Asociación incluso ha llevado una comisión con todos los colectivos sociales y políticos para salvar y recuperar tanto la Huerta que queda en Valencia como esa Dehesa de El Saler y ese milagro de la Naturaleza que es La Albufera y su lago, que desde hace décadas ha sufrido el desdén y el abuso de Ayuntamientos, Gobiernos, Constructores y Usuarios. Desgraciadamente, aún sigue en peligro esta zona que es Patrimonio Cultural de la Humanidad, y siguen sin resolverse los muchos destrozos realizados y sin evitarse los nuevos que causan los planes del Puerto, la contaminación, la agresión a la fauna y flora, y mucho más que no puedo resumir aquí. Esa comisión ya no funciona más que a titulo privado por parte de personas que siguen en su esfuerzo por resolver situación tan dramática, puesto que algunos de los Colectivos sociales o políticos tenían otras prioridades (y se echa mucho de menos que dos políticos que realmente eran, en ocasiones, los únicos con contacto en este y otros temas con los movimientos vecinales, los dos de Izquierda Unida, no salieron elegidos en las últimas elecciones locales ¿Dónde están los "nuevos"?).
Por un lado, apenas se acerca gente joven a la mayoría de Asociaciones ni participa de sus actividades, si exceptuamos los Colegios Públicos y concertados y la Biblioteca Municipal del Barrio, y algunos pocos que se enteran por sus mayores. Por otro lado, los medios de comunicación, en su gran mayoría, viven de los titulares, y la gente se hace esclava de dichos titulares.
De esta forma, sólo se habla de Valencia en los medios para subrayar lo subrayado, y seguir con la esclavitud informativa. Es decir, se habla de las tramas de corrupción, de un equipo de futbol al que parecer ser que le va muy mal, de energúmenos que destrozan cada semana el mobiliario urbano y las zonas verdes en torno a los Barrios cercanos a Mestalla, de los turistas que vienen a las playas, de las terracitas (muchas ilegales) y el sol, de las Fallas cuando lleguen, y así sucesivamente.
Y lo más preocupante es que todos seguimos la corriente de esta esclavitud informativa, interesándonos muy poco o nada por cuestiones como las actividades vecinales, sus problemáticas, la destrucción de zona verde o lugares y edificios históricos, las bellas iniciativas culturales que se producen en cualquier punto de nuestra geografía, o de acercarse a nuestros mayores y saber qué piensan y sienten y recuerdan. Porque sin recuerdos, sin memoria, no hay ciudad, ni nada que se le parezca.



El Molino de Vera sigue ahí. La Huerta sobrevive en una pequeña parte. Hay muchas pequeñas historias (que son las grandes, las que no llevan la hache mayúscula de Historia) que suceden a diario en la ciudad, buenas y malas, y sólo la pequeña prensa local y algunos medios digitales se hacen eco de ello si buscas bien en sus páginas, de la misma forma que si buscas bien entre la prisa, el agobio y la hormigonera real y virtual que nos arrasa, puedes ver maravillas como una senda que lleva a un Molino o una garza que todavía puede respirar y planear en medio de un gran Lago.



(c) Fernando Garcin, febrero 2016.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL CAMINO DE VERA. PEP BELENGUER.



EL CAMINO DE VERA. PEP BELENGUER.

Aprendí a conducir una moto practicando por el Camino de Vera. No hace tanto. Aunque en estos tiempos que corren sin memoria, 15 o 20 años puedan parecer mucho. Hasta el punto de que cuando comentaba hace poco mi intención de escribir sobre el Camino de Vera había quien me preguntaba ¿y eso dónde está?
El Camino de Vera, del que apenas si quedan unos tramos, iba entre la huerta de Valencia y la de Alboraya, salvando la autopista hacia Barcelona, por rectas y curvas, entre campos de naranjos, chufas, y alquerías, hacia la playa del Cabanyal y la de la Patacona. De hecho, y hasta hace unos años, existía una entrada señalizada desde la Avenida Primado Reig, para el que quisiera acceder al Camino desde la Avenida y así llegar hasta la playa. Ahora parte del Camino se lo ha llevado la urbanización de Benimaclet y de Vera, la autopista, y las universidades, más todo lo que se edifica y se edificará delante y detrás.
Por allí aprendí a ir en moto, y por allí, hasta finales de los años 90’ –¿o debiera decir del siglo pasado?- aún se podía disfrutar de un buen paseo en moto, en bicicleta o caminando, hasta la playa, desde Benimaclet o desde Alboraya, o integrándose en el Camino desde la zona del Cabanyal, su último tramo hasta el mar.
Algunos poemas y sensaciones me remiten a ese Camino, algunas fotografías de esos años 80’ y 90’, alguna canción de mis discos como ‘Hoy lloviendo con Suzanne’, (2000), "Tramontana" (2000), "Valencia Fugaz" (1998) "Óxido", "No Nos Vamos A Quejar Nunca Más" y "1978" (2003), "Tapineria Nit Blues" y "Mañana Tú No Estabas" (2007), "Skaters en Nazaret" (por publicar, 2014), poemas de La Mirada en Trivia, algunos poemas de ‘La Ronda’, que luego fueron canciones, como ‘Hay Días Raros’, y algunos otros de ‘El Cantante Mudo’, ‘Eclipse’, incluso de ‘El Lejano Oeste’.
Hace algunos años, en 1998, mi madre me hizo llegar uno de los números de la revista de la Asociación de Vecinos de la Amistad que ella preside, y así pude leer muchas cosas que desconocía sobre la historia de los barrios que rodean o rodeaban al Camino de Vera. Esos artículos estaban firmados por ‘Galileo’ –una de sus firmas literarias- , o con su propio nombre, por Pep Belenguer.
Uno de esos artículos se llamaba “Alquerías valencianas desaparecidas”, otro “El Molino y Ermita de Vera”.
En 2001 la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, con el patrocinio de la Junta Municipal del Marítimo y la Concejalía de Cultura, editó el libro ”Cabañal-Cañameral. Pep Belenguer, Un luchador para un barrio”. En ese libro, de homenaje y recuerdo al desaparecido Pepe Belenguer, pude descubrir muchos de sus escritos y colaboraciones y aportaciones solidarias, cartas de denuncia, participación en reivindicaciones, poemas, artículos, cartas, documentos, etc, que hizo Pep Belenguer en su trayectoria ciudadana en los Poblados Marítimos y Cabanyal, además de las que hizo como miembro de la Junta de la Asociación de Vecinos de la Amistad. Y leer sus capítulos biográficos dedicados a sus recuerdos primeros del bombardeo de los Junkers sobre Nazaret y el Cabañal, del asedio a Valencia y la defensa antiaérea de la ciudad y más tarde con la ayuda de los Katiuscas y los Moscas, o de las anécdotas de personajes de aquellos tiempos; de adolescente y del Cabañal sus recuerdos de la posguerra y su miseria, su capítulo dedicado al recuerdo de la riada de Valencia en 1957, y la maravillosa semblanza de personajes populares de los poblados marítimos y el cabañal, Manana, el tío Pana, don Marcos el médico generoso, la Pilona, junto a personajes de peor recuerdo como el Jalifa de Marruecos nombrado por Franco y que visitó el puerto de Valencia o el Arcipreste de la parroquia del Canyameral.
Con permiso de quienes me hicieron llegar este material tan valioso, y poco a poco, iré dando a conocer algunos de esos escritos y recordatorios de Pep Belenguer sobre toda esa parte de Valencia tan deteriorada por el paso del tiempo y el inevitable, aunque a veces caprichoso, progreso.


ALQUERÍAS VALENCIANAS DESAPARECIDAS
Por Pep Berenguer

Las que más recuerdo fueron las que había en la huerta que expropió el Ayuntamiento cuando ensanchó los Viveros hasta la calle Jaca. Eran antiquísimas y una de ellas con ventanas góticas. Cuando la conocí habían instalado en ella una rudimentaria fábrica de papel. Las dos fueron derribadas sin considerar que podían haber servido para algo importante, por el mérito que tenían, artístico e histórico. Fue una desafortunada actuación del último alcalde nombrado a dedo.
Ahora se habla de salvar las alquerías de Campanar… pero no puedo olvidar las que fueron arrasadas cuando construyeron la Universidad Politécnica. Barracas y Alquerías antiquísimas.
Recuerdo la de Roig de Coll, la de los Marqués junto al apeadero de la Carrasca, la de Pepe Suay, el de la palmera. En la Senda Capelleta estaba la alquería “del coche”, casa solariega de los Andujar, rico terrateniente liberalote, amigo de Blasco Ibáñez. Allí le conoció mi padre cuando Blasco iba invitado a comer paella y después acudían los republicanos de la huerta y del Cabañal a rendirle homenaje y escuchar sus elocuentes discursos…
La alquería-horno de Bola fue de la familia de Teodoro Llorente. Estaba junto al Camino de Vera, con precioso jardín y muchas palmeras. Pasó a propiedad de un conocido labrador que sólo pensaba en la rentabilidad. Destrozó la alquería, el horno y las palmeras, convirtiéndolo todo en tierra de cultivo. Eso fue en los años cuarenta. Nadie dijo nada. Adiós paisaje y adiós historia. Allí escribió don Teodoro poesías que describían bucólicos paisajes, las adelfas y los paseos al mar cercano.
(13-4-1998, firmado como “Galileo”)






EL MOLINO Y ERMITA DE VERA
por Pep Belenguer

Quizá sea el paraje más típico de la huerta o Vega baja valenciana. Hace más de 20 años se estaba deteriorando el molino y también la ermita. Fue gracias al Ayuntamiento de Valencia que atendió en 1982 las peticiones de Miguel Sanchos, Presidente de la Asociación de Vecinos y labradores de Vera, que… compró los edificios al Marqués de Malferit (¿?) por 14 millones. Los molineros fueron alojados en el remozado edificio que fue escuela municipal, y se empezó a reparar el antiquísimo molino hidráulico que era movido por el agua de la acequia de Vera.
Después hubo personas capaces de reparar aquello. Reforzarlo con vigas nuevas y gastar mucho material. Pero desde 1991 allí nadie ha puesto ni un ladrillo…
Si no conoces aquel lugar, visítalo… Recuerdo cuando en mi juventud, los domingos, aquello se llenaba de pintores con sus caballetes. Por detrás estaba el famoso “CLOT de Vera”, rodeado de árboles que, junto con el camino Farinós, formaban un paraje delicioso. Todo desapareció y no escuché ninguna protesta de los ecologistas.
Hablé después con el concejal Salvador Blanco, que con Salvador Almenar, agrónomo de la Diputación, nos prometieron salvar aquello. Les facilité fotos antiguas, pero del Clot sólo queda cemento.

(firmado como Pepe Belenguer, marzo 1998)


(c) El Cantante Mudo, todos los derechos se reclinan ante Galileo.