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sábado, 12 de diciembre de 2015

DOROTA CZERNER: improvisación sobre 'Los Pies en el Cielo' de Fernando Garcin

La poeta Dorota Czerner, de nacionalidad polaca, licenciada en la Soborna, y con residencia desde hace años en Nueva York, donde, entre otras actividades, coordina la revista cultural de arte, cine, filosofía, poesía y música 'Open Space Magazine', escribió recientemente un texto experimental a partir del primer capítulo del libro de Fernando Garcín, "Los Pies en el Cielo". No siendo una especialista en el idioma castellano, y habiendo atendido a las traducciones de su compañero, el cineasta Russell Craig Richardson, y dado su amor por la palabra como objeto sensual y misterioso al que aproximarse desde la sonoridad y el segundo sentido, su texto supone un delicioso y sugerente juego de variaciones sobre los párrafos originales de Garcín. Una creación dentro de la creación, que recrea el mundo y el vocabulario (a veces una cosa remite a la otra) de Masha Mendes, la protagonista y cronista del libro, en una yuxtaposición de texto inglés y palabras castellanas restituidas en el orden de la historia como un puzzle sin reglas que se desbaraja y vuelve a barajar y repartir en la mesa-papel de acuerdo con los aromas y formas que para la autora desprenden. Y basta de explicaciones. Mejor es mostrar el texto y dejar que las cartas hablen...


"Masha Mendes wrote a fair number of pages that I really don’t care for. LA NAVE always turned around the same orbit, Y CADA CIERTO it neared EL LUGAR where the eyes that could LEER the pages stayed quite CERCA.
QUIZAS just as if too close to the center of the carousel.
The sky is dark because the stars are her eyes, under DEDOS of crystal the 5 pillars of beauty.

Masha Mendes wrote many letters I wished she hadn’t written. Her ship always went around, and around, following the same orbit but every so often it almost touched the place where the eyes, which could read those letters, drew a little closer. Maybe even too close to the center of the carousel. The sky is dark because the stars are her eyes, under her crystal fingers like 5 columns of beauty.

Masha Mendes wrote many letters. Many postcards she has never sent. That I don’t envy. Masha Mendes in her little ship. Her ship that orbits the nave. Her navel. That place at the center of the carousel her eyes so obsessively circle around. Around and around, the same crystal carousel, a Car-of-Self. Self in the eye. The spaceship of self-reading always moving along the tight orbit of the eye. The iris of Masha Mendes. Every so often it would touch the place deep inside the crystal ball and for a brief moment Masha Mendes’ ship would pass through the middle of the dark sky. Reading her life, her letters. On the flashing clocks of the Liquid Crystal Display for Digital Navigation. Suspended in space LCDDN: those 5 letters.
5 fingers that scatter Masha’s unopened letters, over the floors of my spaceship. Every unsent letter maybe only for a brief moment read, and made possible under her dark sky. Drawing nearer the beautiful eye. A crystal nave of a crystal palace of a place of many stars. Many dark stars drawing a kajal line around the eyelashes of each letter, the crystal eyes.

LA NAVE Y CADA CIERTO LEER CERCA QUIZAS y DEDOS

The Ship every so often reading closer, moving closer in the dark
the Braille fingers all gone all back, every so often, only by touch



© Dorota Czerner, NY, 2015.

domingo, 22 de febrero de 2015

CARA A CARA. JORDI MARQUINA Y FERNANDO GARCÍN SE ENTREVISTAN (Asalto 2)

FERNANDO GARCIN ENTREVISTADO POR JORDI MARQUINA SOBRE “LOS PIES EN EL CIELO”.

Después de hablar con el actor Jordi Marquina sobre su obra “El Vanguardista Alemán” y como presentador de mi último libro en Valencia, tuvimos la idea de hacernos sendas entrevistas sobre nuestras obras. Jordi Marquina me lanza, pues, en segunda entrega de nuestro “cara a cara”, esta su entrevista sobre mi libro “Los Pies en el Cielo” EDITORIAL BALDUQUE, "LOS PIES EN EL CIELO", (Cartagena, 2014).

FERNANDO GARCÍN, ESCRITOR Y CANTANTE


FG: Un segundo. Voy a pedir que le quiten el hielo al granizado...

J.M. ¿Lo mejor de escribir con mirada cinematográfica es que nadie puede gritarte CORTEN?

F.G. La vida está llena de cortes. Te cortan cuando estás diciendo algo que sientes. Cortan contigo. Te dan cortes. Hay cortes de helado que te dejan perdido. Se corta la mayonesa y adiós estómago. Me encanta escribir con esa mirada cinematográfica porque no sé escribir de forma lineal. Escribo y luego lo monto o lo desmonto. El lenguaje del cine, sobre todo del cine que me gusta, es maravilloso porque cabe todo en él, el silencio, las palabras, la música, la imagen, y hasta un productor psicópata.

J.M. Hacía donde va esta novela puede ser sencillo decirlo- o no-según lo va descubriendo el lector pero... ¿De dónde viene?

F.G. Intentaré ser serio para responder esto. No sé de dónde viene. Veo las lucecitas de un avión en el cielo de la noche y me pregunto ¿de dónde vendrá? Masha Mendes es un personaje que encontré en el guión de un olvidado director alemán, Alexander Kluge. En ese guión Masha Mendes es una exploradora espacial. No utilicé nada de ese guión (la película no lo ha visto porque sólo sé de una película de Kluge estrenada en España). Me quedé con el carácter tan fuerte y decidido, al mismo tiempo que la fragilidad del personaje y pensé una historia nueva. Me gusta el cine de los años 60’ y 70’, esa narrativa arriesgada y supuestamente no comercial. Cine alemán, francés, Peter Handke, Godard, Wenders, Kaurismaki, Penn, Altman, Melville, Joseph Roth, Berger... Los personajes surgen de la nada y van hacia ninguna parte, en muchas ocasiones. La razón de lo que hacen está en sus propios movimientos, en sus gestos y palabras. Nada está masticado. No empiezan por el principio ni terminan en el final. Lo que Hollywood ha dejado de entender es que no hay finales felices o desgraciados. Sencillamente no hay finales, todo lo que merece la pena sucede antes y después del “the end”.

J.M. ¿Después de ser un cantante desnudo es fácil encontrar la voz de un narrador desnudo?

F.G. Me constipo demasiado a menudo y no gano para pañuelos. En realidad no gano, punto. A veces la voz se va por ahí, sale y no deja una nota, una maldita nota, sus señas nuevas. Es una puñetera la voz. Si te desnudas contando algo al menos puedes hacerlo donde da el sol en la casa y rascarte las pelotillas al mismo tiempo. Y ser mudo sin que nadie te oiga. Lo del cantante mudo viene de Buster Keaton, mi cantante favorito junto con Harpo Marx, y un poco de Chet Baker. También de una vez que una chica me cortó la garganta en plan hardcore pero eso es otra historia. La música es también fundamental cuando escribo. Hay referencias musicales en el libro como Jacques Brel o T. Rex o John Cale, pero está también la que escucho cuando escribo, igual sea Pau Riba que Kevin Ayers, igual sea Thelonious Monk que Satie. En cuanto a esa voz, yo diría que esa voz es una voz cabaretera, de music-hall, de policías y ladrones, de mujeres fatales y hombres amnésicos, de misiones absurdas en mundos lógicos. Es la manzana antes de que le presentaran a Guillermo Tell.

J.M. A la pobre Masha le cambias la nave espacial por una habitación de hospital ¿Es que te ponen enfermo las estrellas?

Todo lo que me pone enfermo me pone. Me encanta el cielo porque es la tierra con las estrellas mejor colocadas. Masha… Masha es una mujer fuerte, llena de arrojo, es capaz de manejar una nave, un circo, una compañía de teatro, una manada de elefantes, y escapar del gris como de la peste. Cuando habla, hablan los siglos pasados, habla el lado femenino de la realidad, y el absurdo. Cuando enferma y termina en un hospital, sigue hablando en su delirio. Habla y escucha a su compañero chiflado. Como diciendo, para estar locos vamos a ponernos un poquito de acuerdo. Es esa chica sin la que no podemos vivir, aunque nunca se dejará controlar. Tiene los pies en el cielo porque recuerda a los surrealistas y se olvida de los manipuladores. Decía Walter Benjamin que los surrealistas entendieron como nadie el mensaje marxista. O lo llevaron allí donde nadie lo había llevado. Destrucción o dislocación del mundo para poner las cosas fuera de sitio, y hacer que la imagen sea carne, cuerpo, mímica, delirio. Masha es un cielo, y sus pies también. Es la estrella misma.

J.M. Esta me interesa especialmente ¿Son todas las relaciones imposibles posibles?

F.G. Adoro esta pregunta. No me gustaría estropearla respondiendo con deliberación. En realidad las únicas relaciones interesantes son imposibles, es tan sexy que lo sean que aunque no tengan futuro están presentes en cada tetilla y cada bigotillo aventureros. Vamos, si quieres, nos partimos de risa y nos repartimos las legañas.

J.M. ¿Tus pies son más de tocar suelo o cielo? Esta pregunta ha ganado un premio de originalidad en un certamen de Valdelinares.

F.G. Premio merecido. Mis pies son de tocar cielo cuando hablo contigo o con Marion Cotillard. También son de tocar suelo cuando callo. Un callista, ¡por favor! Bueno... En todo caso soy de tocar. Esa señora que nos está mirando creo que también.

(Este segundo asalto que fue la entrevista del autor de El Vanguardista Alemán al autor de El Cantante Mudo, se fraguó en la susodicha horchatería durante un largo descanso de dos peñazos de entrevistas que nos hicieron las revistas Life y Rolling Stone.)

(c) Todos los derechos están izquierdos. All Rights are Left.

viernes, 23 de enero de 2015

CARTA DE ENERO (30 años de literatura y música)


He recibido un comentario, una de las muchísimas reseñas elogiosas que recibo en idioma anglosajón en estos últimos tiempos por mi trabajo de todos estos años. Y no puedo sino sentirme agradecido y emocionado una vez más y, al mismo tiempo, sentir que la vida sigue y el trabajo y la perseverancia.

Como tantas otras veces que me escriben desde otro país, me muestran su admiración y se alegran de mi éxito en mi tierra, y yo no les voy a llevar la contraria. Mi tierra es ingrata, cierto, pero lo ha sido siempre, desde los tiempos de Blasco, desde los tiempos de Gaos y Zambrano, y hay que asumirlo como se asume el éxito de la paella, las fallas y la playa en verano.

Me hablan de mi voz, de mi capacidad de comunicar, de mi escritura, y pienso que siempre he ido hacia el lugar que he querido, el difícil a menudo, sin importarme lo que pensaran otros. Es curioso que desde fuera de mi tierra, haya quienes hayan reconocido, por ejemplo, al mejor Handke en “Con los Pies en el Cielo” aunque no siendo su idioma requieran del diccionario para una mejor lectura, o que, con una edad jovencísima, una artista alemana haya sido la primera en preguntarme por el dibujo que de mí hizo mi tío abuelo Andreu Alfaro. En su estudio de Rocafort el gran escultor y dibujante me dibujó con la técnica de un solo trazo que usaba Picasso, y esta persona se ha percatado y ha querido saber más de Alfaro.

Soy una persona tímida y reservada, el cariño y la ternura me la reservo para las distancias cortas y la intimidad de las personas que quiero. También la salud me ha dado sus golpes, así como la precariedad económica. Y con todo ello, disfruto como nunca, y como siempre, de lo que hago, esté en las condiciones en las que esté. Por encima de todo, no soy una persona que vaya con la lengua fuera para lamer zapatos, ni con la sonrisa fácil para encantar serpientes. Simplemente no sé hacerlo, ni aprendí, a pesar del entorno mediterráneo y latino. Mi otro yo debe proceder de algún lugar de Copenhague u Oslo.

Mi padre solía decir que la dignidad se muestra dentro de la propia habitación, entre los tuyos o contigo solo. Soy leal con los amigos, me encanta celebrar el haber disfrutado de tanta buena compañía, de tanta gente que sin interés ha viajado conmigo en mis aventuras creativas, literarias y musicales. A quien me ignora le ignoro, a quien me parece lejano le dejo lejos. Y sin embargo, de lejos llegan esos escritos, reseñas, comentarios en idioma extranjero que tanta energía me dan. No somos nadie. Pero este año ha habido gente importante, Derek Damico, Marisol Moyá, Escarlata Ortiz, los músicos de Panta Rei, Xarli Sanjuán, Russell Richardson, Dorota Czerner, Robin Richardson, José Moyá, Mike Baluja, muchos músicos de la red de Reverbnation que ahora son amigos especiales, y tantos otros con los que he disfrutado de la creación y el riesgo, la palabra, la música y la voz.

Sí. Procedo de una familia de cierto nivel cultural. La calle que conecta la Plaza del Cedro con Mas y Ros, donde está el café Tendur, se llama calle Historiadora Sylvia Romeu, por mi tía, autora de la historia de Les Corts Valençianes; mi otra tía es autora de Silencio Roto, entro otros libros pioneros de la labor de la mujer en la guerra civil y la postguerra. El hermano de mi abuela fue alcalde interino de Valencia en la República. Pero que nadie busque en mí a un izquierdoso autóctono, ni el gen nacionalista, no lo encontrarán. Yo soy de todas partes, de cualquier parte donde me sienta en casa. Mi parte de la familia, empero, la de mis padres, es de clase trabajadora, mi padre crió a sus hermanas teniendo que dejar los estudios cuando les abandonó su padre, y mi madre trabajó con mi padre hasta que este falleció, con muchas dificultades. Lo cuento en mi canción "Me dieron un Cuaderno y un Lápiz". Nos criaron fuertes y nada ostentosos. Me siento bien en mis barrios periféricos y humildes. Mi madre ha estado al frente de las asociaciones de vecinos desde 1978 y aún sigue en la brega, y aunque ha recibido sus distinciones, nunca dice nada. Debería de aprender de ella.

No es la primera vez que algunas personas de mi entorno se han sorprendido por el ninguneo de los medios locales, por ejemplo con mi último libro aparecido en Octubre pasado, o con mi último disco "Amor Sin Título", pero quizá recientemente he percibido en ellos cierta indignación cuando han leído "en los medios" que en la Fundación Bancaixa de Valencia hay una mesa redonda sobre "Literatura y Música Pop" y me han preguntado "¿Y tú?". Les he dicho; "No pasa nada. Yo a lo mío, que mucho tengo por hacer".

Lo que sí percibo, cada vez más, y me congratulo por ello, siendo así que habito en esta ciudad y en este país de dejadez, falsa modernidad, desconocimiento de lo autóctono, y una cierta endogamia que creo no nos ayuda a ninguno y nos da mala imagen cara al exterior, lo que sí percibo, digo, son señales que me dan esperanza, savia nueva que lucha por salir de la Gran Amnesia en que nos han metido los media, el falso indie, y el consumo fácil. Son gente muy joven, particularmente nacida después de 1990, con una inquietud y una curiosidad por conocer lo que no viene masticado, que me alegra y me hace ilusionarme. Pueden andar despistados, tanteando en la oscuridad, pero brillan con luz propia y tienen hambre (¿no hay ahí gente joven hambrienta y enamorada? me preguntaba un amigo inglés cuando le decía que no encontraba músicos que entendieran mi necesidad de experimentar). Son chicos y chicas con ingenio, talento y conscientes de que hay que esforzarse porque ya no viene todo dado como con la generación o generaciones de los tiempos del dinero y la fiesta.

Lo que más me gusta es que puedo compartir con ellos la necesidad de tratar de derrapar en la curva, de no ser perfectos, de arriesgar y experimentar, de ir hacia lo desconocido con el bagaje de las grandes vanguardias del siglo XX, y eso es fantástico. Deseo que no se estropeen, o no los estropee la mediocridad del entorno que habitamos. O en todo caso, que salgan fuera sin miedo, que si pueden viajen sin mirar atrás y prueben y experimenten en otros lugares si aquí no hay manera.

Me he dado cuenta de que en 2015 cumplo 30 años de mi primer libro en solitario, al que han seguido otros 14 libros oficiales más la publicación de obra en el Open Space Magazine de NY y la presentación de la Segunda Lluvia (musica y poesía) en el City Hall de Woodstock. Asímismo, celebro también otros 25 años de trayectoria con las canciones, la literatura, la voz y la música desde mi debut con Miquel Gil y Terminal Sur y mi actuación con Breve Idilio en 1990 presentando nuestro disco "Pasión por Pasión" hasta mi último trabajo, el 6º disco en solitario "Amor sin Título" y las canciones con los estadounidenses Maloa Warriors. Y me resulta muy estimulante que quizá pueda compartir los 30 años de carrera con alguno de ellos, y con la gente maravillosa que comparte conmigo mi aventura. Sí. Compartir alguna que otra derrapada, algún que otro momento de fogonazo bestial. Eso estaría bien.



Fernando Garcín en Cavallers de Neu presentando libro y actuando con Breve Idilio, 1990.

© Fernando Garcín