jueves, 17 de abril de 2008

GILBERT GARCIN. EL GRAN FOTÓGRAFO FUNAMBULISTA

GILBERT GARCIN. FOTOGRAFÍAS 1993-2008.
La vida del artista pende de un hilo. Es un hilo invisible, frágil, poderoso como una nube de aliento que sale de la boca en un día de frío intenso. La duración es un asunto que en el discurso del arte se convierte en una carretera de doble sentido. Si el éxito está en el circuito, en el giro, y si, como se suele decir, la vida da vueltas, el éxito es el reconocimiento de lo que está por conocer o se ha conocido y nos ha pasado desapercibido. Una fotografía es una mirada que da la vuelta para regresar de nuevo, como el niño que en un carrusel saluda a sus familiares para que le reconozcan.
Las fotografías de Gilbert Garcin, todas sus series fotográficas desde 1993 hasta 2008, reflejan al hombre asombrado y atónito, que quiere reconocer el mundo y que el mundo le reconozca, y que, al mismo tiempo, y a menudo, no entiende bien lo que el mundo es sin una nota de absurdo y otra de sueño o vida imaginaria, y extiende su filosofía del absurdo y del extrañamiento como un manto donde tenderse durante un rato y descansar, antes de enfrentarse al siguiente misterio.

Hay misterio en las fotografías de Gilbert Garcin, como hay poesía del absurdo, extrañeza existencialista y un toque de sano surrealismo que no lleva a ninguna parte, pues la fotografía es un viaje de la mirada hacia la mirada, del fotógrafo al observador, en la que el fotógrafo se pone con frecuencia del lado del observador, con un gesto cómplice de comprensión ante lo extraño de todo, a la manera de Tati, en un mundo de conflictos y afanes materialistas.
Hay algo del Prometeo de Camus en su afán por sostener al hombre en su empeño por ser dueño de su realidad y de sus deseos, por reconciliar el dolor y la belleza, algo de Sísifo también en su tarea diaria sin meta de llevar la carga hasta la cima de las preguntas sin obtener respuestas definitivas, sólo señales y pistas en el camino de la experiencia.
Hay algo o mucho de Becket y la espera inesperada, el hombre solitario que no encuentra sentido a lo que podría ser un sueño, y que sueña con lo que podría tener sentido. Y hay humor, un gran sentido del humor, a veces surrealista a la manera de Breton o Jacques Tati, a veces socarrón o irónico, a la manera de un Ciorán que fotografiara los incendios en que ha estado para ver en los negativos las cenizas de lo que puede recordar. Ah, pero esas cenizas están llenas de misterio y de sutileza, de curiosidad y de magia, de asombro en la desolación y de compañía en la soledad.

Las fotografías de Gilbert Garcin penden del hilo del tiempo y de sus espacios y huecos misteriosos, donde se esconde una percepción distinta del paso de las horas. El tiempo se detiene en la imagen y la imagen se muestra en el tiempo.
Gilbert Garcin nació en La Ciotat en 1929 y vivió y trabajó en Marsella. Ha expuesto sus fotografías, sus trabajos, series temáticas y obras diversas en numerosos países, además de en Francia, en España, Estados Unidos, Bélgica, Canadá, Gran Bretaña, Rusia, Polonia, Suiza… En España hay obra suya en Kowasa Gallery y Galería Hartmann de Barcelona, y en Trinta Arte Contemporánea de Santiago de Compostela.

NOTA: Gilbert Garcin falleció el pasado mes de Abril de 2020. Siempre recordaré con cariño su empatía y amabilidad cuando contacté con él para interesarme por su obra, y su asombrosa trayectoria tardía como fotógrafo. Mi querido funambulista: un abrazo cósmico.
https://www.lavanguardia.com/cultura/20200420/48630070847/gilbert-gardin-muere-fotografo.html
Su obra, los escritos sobre ella y su trayectoria artística puede contemplarse en diferentes páginas web como validfoto: Gilbert Garcin

(c) Fernando Garcin, 2008.

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